jueves, 15 de noviembre de 2012
Por teléfono
Te lo juro, han sido unos minutos de pánico. O sea... llevo más de seis meses preparando ese jodido examen, ¿sabes?, y no solo he tenido que esperar mucho, sino que encima va y me tengo que ir a Roma Que, total, ya he aprovechado para hacer una semana aquí i tal, pero me da fastidio esto de hacer tantos kilómetros. Además, tía, ¡ya te he contado que he estudiado cantidad! Pues bien, que iba yo preparando el boli y tal para hacer el examen el día después, y con esas que abro la cartera y... ¡joder! ¡Que el DNI no estaba tía! O sea, el día antes del puto examen, en otro puto país, con el puto esfuerzo que he hecho la pasta que me he dejado y tal... ¡y yo, por notas, pierdo el DNI! Te lo puedes imaginar.. he empezao a pensar no puede ser, no puede ser, tiene que ser una broma de mal gusto, aparecerá, aparecerá... y con estas que no aparecía: no estaba sobre la mesa, y no estaba en el suelo, y no estaba en los pantalones, ni en la chaqueta y tal y tal. Te lo juro, me he pasado más de media hora en pánico. Y voy y, de golpe, pienso... a ver, ¿cuando es la ultima vez que lo has visto? Y nada, que no me acordaba. Y que no, y que no, y yo me iba preocupando más y más... y bueno, ya te lo puedes imaginar, al final... ¡en el sitio más inesperado, claro! Y es que se tiene que ser gilipollas... ¿Te crees que lo había perdido? Pues no, no... Si es que desde que pasé el control del aeropuerto no había pensado más en él... Pues eso, ¡que me he pasao una semana dando vueltas por otro puto país sin llevar el DNI encima! ¡Me lo dejé en el bolsillo de los pantalones del primer día! Si es que lo que no me pase a mí...
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