Cuando entraste a cumplir los cincuenta años de condena hice realidad nuestra metáfora, y empecé a plantar las rosas de las que hablábamos. Todos piensan que he conseguido ser el mayor artista floral del mundo por los mimos que doy a mis plantas. Solo tú y yo sabemos que cada capullo que abro es por sublimación de tu clítoris en orgasmo.
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