sábado, 11 de febrero de 2012

Funcionaria

Llamó a la puerta cuando yo estaba durmiendo. Me levanté y me acerqué a preguntar quién era.

- Soy la Muerte. Ábreme, por favor.

Evidentemente no lo hice. Me giré para irme hacia la cama otra vez. Pero cuando llegué allí me vi tumbado, sin respirar. Aún pensé por un momento que todo era un sueño; es normal, uno no se muere todos los días y no está acostumbrado. Pero era todo demasiado real, así que al final desistí y abrí la puerta.

- Disculpe la espera...

- Nada hombre, que también es parte de mi trabajo. Y tutéame por favor, que las formalidades me sobran - se quitó la capucha negra del uniforme como para indicar que hasta este disfraz le sobraba -. Bueno, tenemos todo el tiempo del mundo, pero supongo que tendrás unas cuantas preguntas que hacerme. Mejor nos ponemos cómodos, ¿puedo pasar a hacer un café?

Y dos si hacía falta. Descubría la Muerte y era guapísima. Aunque en aquellos momentos aún estaba demasiado interesado en entender mi nuevo porvenir como para ligar con ella.

- ¿Así que existe el alma? Menudo chasco, toda mi vida siendo un materialista convencido...

- Sí bueno, de hecho es una de las opciones que tienes. Ya te iré contando, mi trabajo es quedarme aquí contigo hasta que decidas adonde ir. Es que desde hace unos años el mercado de las almas también se ha liberalizado, y a todos los nuevos se les envía un asesor para que decidan donde ir.

- ¿Así que Dios también es capitalista? ¡Joder!

Se me echó a reír a placer.

- ¡Venga ya! ¿Te crees que mi jefe es un barbudo con canas? - sonrió. Qué sonrisa que tiene, por favor - Los dioses son parte de la campaña publicitaria, pero en el fondo lo que hacen todos es convencer al cliente para que se quede y así cobrar la subvención. Tu tranquilo, que antes de firmar ningún contrato te los haré conocer todos al dedillo.

Me contó que antes los bautismos y demás ritos de iniciación eran vinculantes, y a cada uno se le mandaba a donde le tocaba. Mucha gente se quejaba, pero el negocio era a la vieja usanza y no había posibilidad de reclamar. Fue cuando empezaron a llegar abogados ateos al chiringuito cristiano que se lió la gorda, porque empezaron a recorrer por lo legal y ganaron la batalla.

- También hubo presiones por parte de los paraísos de épocas pasadas, que no podían competir porque sus civilizaciones habían desaparecido y no les llegaban almas nuevas. Antes el trabajo de asesor era más fácil, les contabas que por un error de forma se habían quedado fuera y en general no te preguntaban por otras opciones. Pero la verdad es que prefiero el sistema actual. Muy bueno el café, por cierto; ¿hacemos otro?

Pensé un par de segundos antes de contestarle.

- Has dicho que te tienes que quedar conmigo hasta que me decida, ¿verdad?

Sonrió otra vez. Sé que escogí la mejor opción.

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